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¡Hola mundo!, y mi nacimiento como emprendedor

¡Hola mundo!, y mi nacimiento como emprendedor

Mi nombre es Felipe Cuellar y hace unos meses nació mi primera empresa y con ella nació mi yo emprendedor.

Hoy quiero que conozcas mi historia como emprendedor y los primeros conflictos internos que tuve que solucionar antes de saltar al vacío.

Antes de iniciar con mi experiencia, quiero contarte que soy un estudiante bogotano de 22 años y hace un buen rato que estoy involucrado con la industria deportiva. He pasado por ser instructor de gimnasio y profesor de clases grupales hasta llegar al pomposo título de Personal Trainer. Siempre me ha interesado el deporte y de hecho, siendo pequeño practiqué cuanto deporte te puedas imaginar. Hace unos años, descubrí lo mucho que me encanta acercar a las demás personas los beneficios que tiene el deporte en nuestras vidas y así fue como poco a poco me involucré en el tema deportivo entrenando gente y ayudándolos a lograr sus objetivos físicos.

En esta historia todo marcha de maravilla, excepto por una cosa. Ya te conté que soy estudiante, así que pensarás que estudio alguna profesión relacionada con la actividad física, como Ciencias del Deporte o Administración deportiva. Pues nada más alejado de la realidad, soy estudiante de últimos semestres de Ingeniería Industrial, y es poca la relación que existe entre diseñar sistemas de producción que maximicen los beneficios con el entrenamiento deportivo, o por lo menos, eso pensaba yo. A medida que me acercaba a los semestres finales de mi carrera, crecía la incertidumbre y la duda acerca de mi futuro, pues sentía que ya estaba muy cerca la hora de colgar el silbato y la gorra para ponerme el casco y las botas para empezar así mi vida laboral como un ingeniero, hecho y derecho.

El choque con la realidad…

Muchas cosas pasan por nuestra cabeza cuando chocamos con la realidad y nos damos cuenta que lo que disfrutamos tal vez no va 100% acorde con la manera en la que estamos encaminando nuestra vida. Y no es que no me guste la Ingeniería Industrial, de hecho, pienso que es una carrera maravillosa y si tuviera la oportunidad de volver a elegir, sin dudarlo la escogería de nuevo. Pero también es cierto que algo que disfruto a montón en la vida es inspirar a los demás a que se levanten de sus sillones y salgan a respirar algo de aire puro y suden un rato haciendo algún deporte.

Así pues, me encontraba entre la espada y la pared, escogiendo entre dos rutas, dos profesiones a las que me podía dedicar. En esa época, pensaba que la única salida era escoger entre dedicarme full time como entrenador o graduarme de la universidad y entrar al mundo laboral como ingeniero.

Un cambio de enfoque

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Zen Fitness, artículos deportivos.

Todo cambió para bien cuando descubrí la manera de unir las dos pasiones de mi vida, así nació Zen Fitness, una empresa de manufactura de artículos deportivos cuya misión es:

“Ofrecer a la comunidad un medio para el enriquecimiento de su calidad de vida a través de la actividad física deportiva…”

Zen Fitness nació hace 4 meses, y ha sido un vehículo para aplicar mis conocimientos técnicos de ingeniería (costeo, sistemas de producción, logística, finanzas…) mientras le aporto al mundo un granito de arena en temas de hábitos saludables. Nos dedicamos a fabricar artículos deportivos para entrenamiento funcional, nuestro producto estrella es el Zen Suspension y con el puedes entrenar todo tu cuerpo en cualquier lugar que imagines (tu casa, el parque, la playa…).

Descubrí que la vida de emprendedor no discrimina, y que las oportunidades están ahí afuera, esperando a que decidas cómo le quieres aportar al mundo. Lo importante, pienso yo, es que tu enfoque y objetivo sea generar valor, generar valor haciendo algo que ames.

Mi primera recomendación es

Es por eso que si eres emprendedor, o te gustaría serlo, mi primera recomendación es que encuentres aquello que te apasiona, aquello que harías gratis, aquello que te mueve las fibras, y lo conviertas en tu negocio.

Sin duda la pasión hace una gran diferencia porque -y es algo que tengo que decirte- emprender es un camino duro, muy duro. Pero vale la pena, y si te dedicas a aquello que amas, tendrás gasolina de sobra para atravesar cada obstáculo y seguir a pesar de todos los contratiempos que se te presenten.

Espero que te haya gustado esta breve introducción a mi experiencia como emprendedor, cuéntame que te apasiona, cuéntame que te mueve las fibras, que harías gratis. Estoy seguro que si encuentras un negocio en el que puedas hacer lo que amas, el éxito estará más que asegurado.

Un abrazo fuerte desde Bogotá, nos leemos luego.

Felipe Cuellar.



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